martes, 17 de noviembre de 2009

¿Porque los Hombres amana a las cabronas?

¿Por qué los hombres aman a las cabronas?

El libro de la escritora y periodista, Sherry Argov, considerada toda una personalidad en la radio, sobre todo en el sur de California, ha sido un gran éxito internacional. Y debemos suponer que el tema y titulo tan sugerente invitan a la curiosidad y porque no decirlo abiertamente al morbo. ¿Pero que hay detrás de esta propuesta literaria que ha transformado el pensar y sentir de muchas mujeres a lo largo del planeta?

Sin duda una lógica conformada por la propia experiencia de la autora y la de algunas mujeres que son tomadas como referentes para explicar con ejemplos reales, experiencias emocionalmente traumáticas y adictivas en la relación de pareja.

No podemos negar la trascendencia del libro en cuestión, porqué más allá de que sea un éxito en las librerías del mundo occidental, por los cientos y miles de mujeres que aún hoy en día, viven esperanzadas e ilusionadas en romper el yugo de la baja autoestima y la negación de sus propios derechos a ser felices. También es cierto y no podemos pasar por alto, que esta publicación de las experiencias compartidas por una docena de mujeres, ha marcada la pauta para que las fieles seguidoras de la escritora sigan recomendando de boca en boca y de mano en mano este libro. Por otra parte, lo que nos lleva a escribir este pequeño preámbulo, es lo siguiente: Tuve la oportunidad de asistir al Teatro de la Paz, la noche del lunes pasado. La obra “Porque los hombres aman a las cabronas” adaptación para teatro de Mauricio Pichardo, sobre el libro de Sherry Argov.

En verdad me sorprendió ver la enorme cantidad de mujeres dispuestas a escuchar en labios de la protagonista, Consuelo Duvál, que interpreta a Dulce, mujer prototipo y clase mediera de nuestro México… Las verdades que quieren escuchar… No es para menos, sí alguien te pregunta o cuestiona el por qué de una emoción destructiva, o una sensación adictiva, lógico quizás ni tú misma o tu mismo sepas la respuesta. Y la obra, o mejor dicho la adaptación teatral, parece decirle a todas estas mujeres que la verdad está en ser muyyy, pero muyyy cabronas…y esto, por supuesto que no es cierto, ni en el sentido literal de la

palabra, ni en el sentido figurado.

La adaptación me parece se queda muy corta, porque solo ofrece una tesis humorística con un pobre sustento argumental. Sin embargo el trabajo y la “bis” cómica de la actriz principal, debemos reconocerlo es muy bueno, Consuelo Duvál, logra sacar el mayor provecho a la pobreza del texto. Su contraparte Mercedes Molto, interpreta a Bárbara, amiga triunfadora y realizada que sabe cómo manejar a los hombres… y con sus consejos intenta cambiar la vida de su amiga. Completa el trío la actuación un tanto “ñoña” del galán-gañan interpretado por Janlú, que da vida al personaje de Jorge:

La dirección de Mercedes de la Cruz, no abunda en complicaciones y se contenta con recrear la sufrida e incomprendida existencia de Dulce, mujer atrapada en su propia incapacidad de amar y su baja autoestima. Dulce es sometida por sus propias limitaciones de pensamiento a los caprichos del galán (Jorge). Bárbara, su mejor amiga trata de ayudarla, basada en su pobre experiencia y en el hallazgo de la lectura del libro de Sherry Argov. Eso comprende todo el argumento dramático que da pie a más de una hora y pasada de risas continuas. El propósito didáctico se logra, no por la amplia argumentación del texto dramático, sí no por la complicidad y por supuesto identificación de muchas de las asistentes a la obra teatral. Qué puede uno hacer, sí no condolerse al pensar en la pobre situación de muchísimas mujeres que se ven reflejadas en la situación de Dulce, la protagonista de esta historia. Por otra parte lo bueno del teatro y sobre todo el teatro de comedia, que permite exagerar y hasta hacer parecer ridículo los rasgos del carácter de cada personaje, para llevarlos al límite, y lograr con esto que la risa encuentre un camino que permita ir afianzado el mensaje de lo que realmente se quiere decir. Y en este contexto la comedia cumple el objetivo de concientizar y hacer reflexionar al espectador. La historia entendemos no pretender ser moralina, por el contrario se torna irreverente, no por la situación de la pareja o las escenas, sí no por el lenguaje abundante en palabras altisonantes o maldiciones que se escuchan como en cascada.

Pero recordemos que esto es lo normal de cada día en la forma de expresarse de la mujer y el hombre común. Y sobre todo el lenguaje que se utiliza “ya en confianza” o “entre amigas” es de todos conocidos que está lleno de expresiones como “guey]” “pendeja”, “cabrona”, ”zorra” y otras linduras por el estilo… ¡Jejejee! Y créanlo o no, nadie se espanta ya por eso.

En síntesis, la obra solo cumple el requisito de generar la expectativa de llenar teatros por el morbo o la curiosidad, sobre todo femenina, y también de muchos caballeros que discretos o no reían muy a su pesar. La adaptación como dije líneas arriba me parece muy mala. La dirección de actores es buena y comprueba el oficio de Mercedes de la Cruz. Y debo reconocerlo, el trabajo de Consuelo Duvál, demuestra una experiencia fresca y renovadora en el teatro de comedia en México, seguramente esta actriz aún nos tiene muchas sorpresas y facetas desconocidas en su carrera artística. Mercedes Molto, cumple perfectamente su rol de amiga y concientizadora. Janlú, interpreta al malo de la obra y notamos de inmediato que su personaje no actúa de manera normal, por lo que acentúa el carácter del personaje hasta hacerlo parecer un galán estereotipado y ñoño a la vez.

¡Hasta la próxima…noche de teatro!

Markosblues ©

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