martes, 17 de mayo de 2011

Buen Teatro en San Luis Potosí.

AL OTRO LADO DE LA VEREDA….O LA FUERZA DEL MELODRAMA


Edward Gómez B. es Diago en "Al otro lado de la Vereda" 
San Luis Potosí, S.L.P. Domingo   15 de Mayo de 2011.

La tarde comienza a diluirse en medio del calor veraniego que se ha dejado sentir por anticipado en esta otrora tranquila ciudad de viejas calles adoquinadas y fachadas de cantera rosada. El foro teatral La Carrilla, A.C. nos recibe nuevamente por segunda ocasión en esta semana. El motivo no es otro que asistir a la mini-temporada teatral en este espacio próximo a cumplir 20 años de permanencia, insistencia y sobre todo capacidad de seguir adelante pese todo.

Susana Péres G. Interpreta a la madre intolerante y posesiva.
La obra que se presenta es parte también del intercambio y residencias artísticas entre el Ministerio de Cultura de Colombia y el FONCA en México, a través del enlace del Centro de las Artes en San Luis Potosí, y el propio foro la Carrilla.  “AL OTRO LADO DE LA VEREDA”  Melodrama inconcluso, según  el mismo autor y director de esta puesta en escena, que recrea de manera acertada y sobre todo muy divertida, uno de los géneros teatrales mas vilipendiados, sobre todo por la fuerza que han tomado las telenovelas en muchos países de Latinoamérica y otros tantos países alrededor del mundo.

Susana Pérez García y Ruth Rodriguez, ¡Buen trabajo de Actuación!
Sin embargo a pesar de ser un género teatral poco reconocido, la puesta en escena de Milton Lopezarrubla, logra cumplir uno del los objetivos primordiales del teatro…la comunión entre actor y espectador. Y es que a pesar del simbolismo impactante de un rostro enmarcado y que pende en uno de los extremos del escenario que todas luces y para los mexicanos nos resulta familiar, no deja lugar a dudas que el director asume este “leit motiv” visual cómo una provocación al machismo, un decir “esto no es lo que parece…pero es”.

La obra nos narra las complicaciones de un triangulo amoroso, y hasta nos ofrece matices que se acercan a la tragedia…sin embargo el resultado no termina por convencer, sí no que manipula el ánimo y estado emotivo del espectador para que este saque sus propias conclusiones…es cierto es un melodrama deliberadamente inconcluso y las variantes al final serán tantas como cada quien interprete o alcance a percibir.  Un trazo bien estructurado y mejor dirigido acentúa las actuaciones y las acciones  a veces desbordadas a veces contenidas, pero eso sí, nunca estáticas.
Eloísa Zapata y Rúth Rodriguez...buen trabajo

Los personajes transitan con aplomo y soltura por todo el escenario, recrean circunstancias  y crean entornos , ex profeso como el “Café de la Discreta Fachada Blanca” lugar de encuentros y cruce de los destinos para cada personaje… de pronto los propios matices y tono de la obra, nos hacen pensar en las actuaciones tele noveleras, pero pienso que esto es deliberado en razón del mismo género. 

Y es en este sentido que rescatamos el trabajo actoral de Edward Gómez Barreto, que interpreta a “Diago” quien no es el  típico galán tele novelero, sí no al hombre que quiere liberarse y amar  de verdad y no sabe cómo hacerlo, Ruth Rodríguez,  da vida una mujer (“Imara”) que trata de huir del pasado y justificar su presente, Misael Garrido es “Nubial”   el tercero en discordia, un joven que intenta descubrir su origen y por consecuencia la búsqueda de su madre para matarla. 
No puede faltar en este melodrama, la presencia de la villana, encarnada en un gran trabajo actoral de Susana Pérez García, que hace del papel de la madre castrante y posesiva un trabajo de actuación que a veces se sobrepone por encima de los demás… y sobresale también por  su interpretación de la hermana consentidora y cómplice, la actuación de Eloísa Zapata, quien  da muestras de una madures ganada a pulso.

Complementan el cuadro de actores, el propio Milton Lópezarrubla, en su papel de hermano del joven enamorado. Mención aparte merece el  trovador cantante interpretado por Alejandro Gómez quién sigue mostrando oficio y tablas que le aseguran también un lugar en el panorama teatral de San Luís.
La escenografía, sencilla y sin complicaciones es bien resuelta por Jorge Alemán Guerrero y nos permite situar a los personajes en cada una de las escenas.

Edward, Gómez Barreto, Rúth Rodriguez, al fondo
Milton Lópezarrubla (director de la obra) y Alex Gómez
 La dirección, el manejo del espacio escénico y sobre todo el ritmo de la puesta en escena, hacen que el tiempo fluya y no haya mucho espacio para pensar, el Director maneja sus tiempos y algunas ligeras pausas como parte del lenguaje escénico, lo que redunda un montaje muy bien realizado y mejor llevado a la práctica, un teatro que viene a refrescar un tanto los maniqueos y las tan consabidas propuestas de otros directores mexicanos,  con otros lenguajes visuales y distintos discursos escénicos, sin embargo con esta puesta en escena constatamos que no hace falta buscar más allá de las fronteras intelectuales, los planteamientos escénicos con diatribas y retruécanos mentales, este teatro  es accesible y sobre todo comprensible para una gran mayoría que no necesita chutarse a Becket, Dadá, Satré, Ibsen, o  Shakespeare para comprender el drama propio de la vida, desde la perspectiva del escenario o la visión artística de un dramaturgo latinoamericano…en este caso desde la meritita Colombia y hoy puesto de pie en tierras potosinas…

Escena de: Al otro lado de la vereda, en primer plano
Misael Garrido.

Los nombres de todos  los personajes no los tenemos a la mano, porque no hubo programas de mano, detalle que aunque parezca irrelevante para algunos, es necesario para que los medios y los comunicadores tengan las herramientas necesarias, ojo, no hay que descuidar estas cosas porque un trabajo que merece ser reconocido, no solo por el talento y la fuerza interpretativa de los actores que dejan parte de su vida en escena, bien merece también el homenaje del programa de mano, que al fin de cuentas queda como mudo testigo de lo que fue.

Antonio Trejo
Dramaturgo y Periodista Independiente   






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